Wednesday, November 15, 2006

aquí comienza la triste vida del yogur

soy como aquel triste yogur en el oscuro y frió fondo del frigorífico...

siempre quise ser como aquel yogur, esperando en letargo a que alguien se le apareciese a lo largo del día y entre todos los alimentos de la nevera ser el seleccionado, con el único sueño de pasar a formar parte de otro organismo y así poder viajar a un sitio distinto al lúgubre frigorífico. pasaba los días y las noches soñando en la persona que lo ingiriese, simplemente se preguntaba como sería esta persona, deseaba que la persona que lo escogiese fuese perfecta y esperaba que el momento de empezar a vivir en esa persona llegase pronto. Con esa esperanza adormecida por el frió esperaba y esperaba...

paso un mes...pero el yogur no abandonaba su sueño, vio entrar y salir múltiples compañeros de viaje. hermanos y padres, primos y abuelos, así como vecinos, personas no conocidas, incluso algunos extranjeros a los que no entendía ni una palabra que solo vinieron a aquella nevera buscando una vida mejor y no por voluntad propia fueron abandonando el triste oscuro y frió interior del frigorífico. al yogur no le importo nunca este hecho, ya que el solo estaba allí para y por su sueño, nunca se preocupaba de las personas que le acompañaron en el viaje, le daba igual su vida dentro de esa caja fría, le daba igual su alrededor dentro de esa fría caja...

paso otro mes...el yogur no se preocupaba. el yogur no se hablaba con los productos del interior de la nevera, se negaba a aceptar una vida sin esperanzas dentro de una fría y oscura caja de metro ochenta, aunque el yogur no hablase podía escuchar y un día no pudo evitar escuchar una conversación entre su padre y su hermano sobre la fecha de caducidad, se dio cuenta de la verdad del mundo, todo tiene fin. se hizo el fuerte y aparento no tener miedo pero ese mismo día gotas de condensación cayeron desde su tapa hasta la balda de abajo, su sueño de viajar por el mundo dentro de otro ser podía desvanecerse por una fecha marcada. a la mañana siguiente en un momento en que el ser del que deseaba formar parte abrió la puerta de la fría caja se desvanecieron sus miedos, una luz brillante le cejo, pero entre esa luz intensa se dio cuenta de una cosa. ese día fue feliz. se dio cuenta de que era un yogur pmi, uno de esos yogures que le daba lo mismo estar fuera o dentro del frigorífico, uno de esos yogures aguantaba sin caducarse hasta medio año. ese día fue el yogur más feliz de todo su cerrado mundo.